Dos gatitos.
–1: Descubrí que el ser humano tiene un serio problema, viejo Reebok.
–2: ¿Entonces para qué carajos quieres ser un ser humano?
–1: Yo no quiero ser un ser humano.
–2: Ah, pensé.
…
–1: Ahora se me olvidó lo que te estaba diciendo.
–2: Me decías que el ser humano quiere ser gato.
–1: ¿De verdad te decía eso?
–2: No, jaja.
…
–2: ¿Qué me decías?
–1: Yo no te estaba hablando.
–2: ¿Estás seguro?
–1: ¿Cómo que si estoy seguro?
–2: Yo creo que no estás seguro.
–1: ¿Seguro de qué? ¡Claro que lo estoy!
–2: Está bien. Olvídalo.
…
–2: ¡Descubrí algo hermano!
–1: ¿Qué será esta vez viejo Reebok?
–2: Descubrí que el ser humano tiene un problema serio.
–1: ¿Cómo lo descubriste?
–2: Pues amigo, cuánto lleva ese viéndonos hablar… hay que estar mal para perder el tiempo así.
–1: No sé, a lo mejor no nos está viendo a nosotros. Tú te crees el centro del universo.
–2: Yo soy el centro del universo.
–1: Idiota.
…
–2: Casi me aburro viéndolos vernos.
–1: Tienes razón, siento sus ojos encima. ¿Qué hacemos?
–2: Matémoslos a todos, viejo.
–1: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?
–2: Esta noche. Cuando se miren al espejo y hagan cara de irresistibles.
–1: Bien. ¿Y qué hacemos mientras anochece?
–2: Vamos a que nos den de comer hermano, tengo hambre.
–1: Te sigo.
