Al onceavo día, Dios no dijo: Publicado el agosto 19, 2010noviembre 7, 2013 de Una Mirona Y cuando todos nos sintamos listos y abracemos a Destino, él ya tendrá una osteoporosis crónica que lo reducirá a polvo en nuestros brazos. Comparte esto: Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Me gusta Cargando... Relacionado Publicado por Una Mirona Ver todas las entradas de Una Mirona