Yo me creo amiga de los enamorados,
yo soy amiga de los enamorados.
Nos une el amor.
Tenemos una estrecha amistad fundamentada en lo mismo.
En algo que yo amo ver ser y que ellos padecen:
una ilusión corta pero suficiente.
Cuando la enamorada soy yo, me miro mucho al espejo.
Es que me gusta sentir amor, pero me gusta aún más verme sintiéndolo.
Ya mismo
me recuerdo sonriendo enamorada
mirándome al espejo
y sonrío.
Voy al espejo a verme antes de seguir escribiendo.
Volví.
El placer de ser y el placer de ver ser no son iguales.
En el primer caso, a pesar de que eres, no sabes por qué y ni te importa,
y en el otro,
te obsesionas con saber;
con averiguar por qué las cosas están como están,
pudiendo estar de otro modo.
Y las valoras más.
Y descubres que el amor
podría no estar.
Y cuando está,
debes aprovechar
y verlo ser.
Que cuando está,
podría ser la última vez que lo veas,
y sin embargo, nunca lo es.
Para mi fortuna.