Marciana tiene un hermano que se llama Alberto. Marciana y Alberto viven juntos en un apartamento estrecho y maloliente al que Nadie está invitado, o sí, pero al que Nadie va nunca por alguna razón. Marciana ama a Alberto entre otras cosas, porque él no la consiente cuando ella se siente triste. Porque él la ignora cuando ella llora. Para Marciana, que Alberto la ignore cuando ella está triste, significa que él sabe que todo estará bien.
El día que Alberto consienta a Marciana cuando ella esté triste, que le ponga atención, será porque aquello que la hizo llorar es más grande que ella. Ese día Nadie de seguro visitará el apartamento. Y ni Marciana ni Alberto estarán para abrirle la puerta. Se habrán ido de viaje, seguramente. Estarán buscando algún otro apartamento maloliente en el que nada sea más grande que Marciana y Nadie no se atreva a tocar la puerta. Algún otro lugar en el que Marciana no haya llorado por alguna razón que valga la pena.
Nadie siempre visita a Marciana. La sigue a todas partes y la hace llorar. Alberto no lo conoce, pero intuye su existencia. Los hermanos siempre intuyen la existencia de los Don Nadies que hacen llorar a sus hermanas. Nadie se enamoró de Marciana porque un día ella se encerró en su baño y huyó como en las películas: por la ventana. Ese día Marciana se partió algo por primera vez. Ya le habían partido el corazón, pero por esas cosas las personas no van a las clínicas. Marciana se partió algo menos importante que el corazón y Nadie fue a visitarla a la clínica, fue el único que lo hizo. Alberto ese día no la visitó porque sabía que todo estaría bien y porque estaba buscando unas cortinas. Marciana le dijo a Nadie que se fuera, que no quería verlo, que si no estuviera acostada en esa cama, saltaría por la ventana otra vez. Nadie se quedó esa noche con ella y cuando ella estaba dormida, entre cables y sonidos Nadie le dio un beso en la frente.
Si Marciana hubiera visto a Nadie darle un beso en la frente, se habría enamorado de él. Marciana nunca está consiente cuando Nadie le da besos en la frente (ni en ningún otro lado). Alberto sí y no hace nada nunca, porque sabe que todo estará bien. Alberto no es Nadie.