Palabras Lanzamiento Ella Empezó

557320_10151340577209418_1899622282_nElla empezó. La historia, ella siempre empieza. Y yo, yo la sigo, porque de no hacerlo, me quedaría con las ganas. Ganas de ver qué pasa si la sigo a ella, a su historia, a sus ganas de verme siguiéndola. Y ella, bueno, ella me enreda. Me hace creer que yo empecé.
 Valga la aclaración: ella habría podido ser cualquier ella, no necesariamente la que llegó, desordenó y se fue. Ella podría haber sido cualquier mujer, cualquier animal, cualquier fruta, cualquier sensación, cualquier historia (con o sin un final feliz).

Ella podría haber empezado diciéndome que se iba a ir, por ejemplo. Podría haberse tomado la molestia de no amarme tanto, de amarme un poco menos, asegurándose de dejarme la cabeza quieta. Inquietándome solamente el corazón, pero dejándome la cabeza en paz.

Yo creo que soy el único que piensa tanto en una sola cosa.

Pero carajo, ¡sonreírle a un hombre es empezar de alguna manera!

Cuando una idea te sonríe, se asoma, flota de la niebla de la rutina. Y tú la ves, ves apenas la esquina de la idea brotando. Ves la idea, el comienzo de una historia, de un proyecto, piensas cómo sería sí… te emocionas, sientes que debes sacarla de la bruma, hacerla tuya. Decides cogerla del pelo y la sacas. La miras. Le dices que vas a cuidarla y lo haces. Cultivas esa relación, esa relación con la historia que apenas empieza. Que te pide agua y tiempo. Que demanda de ti, ¿qué esperas?. Que si la dejas bailar, te podría cambiar la vida. Y si me preguntan, todas aquellas canciones, historias y por supuesto mujeres que realmente valen la pena, son justo esas. Las que te cambian la vida con sólo pensar en ellas.

Y a veces las cosas no terminan como uno habría querido. No nos han enseñado a abrazar el cambio y es doloroso ver cómo algo que creías eterno lo es, pero sólo en tu cabeza. Cómo algo que se veía tan bonito, tan sólido, tan lleno de vida, bueno, te da lo que te tiene que dar y sin preguntar se marcha. Pero los finales le dan relevancia a los inicios y hacen que nosotros, los hombres insípidos, cuando nos encontremos frente a la entrada de algún lugar, nos sacudamos las pulgas. Bien podría no haber empezado. Pero ella lo hizo. Y eso es lo único que debe importarle a uno.

Y si alguien pudiera escuchar lo que estoy pensando, si alguien pudiera dedicarme un poco de su tiempo para decirme qué piensa de todas estas redes de palabras, decirme si tienen sentido. Pero no, eso no va a pasar… así que acá estoy yo. Como quien va solo a cine. Con sus ideas, con sus inicios, con sus ganas, con sus expectativas. Con el estómago revuelto, pensando y recordando aquellas cosas que no le contaría a nadie, ni siquiera si tuviera la fortuna de tener la atención de un público como ustedes, con mi figura en sus retinas.

561784_10152001939810526_851256767_nYo no quiero hacerla famosa a ella. Y no porque ella no pueda ser famosa o no tuviera talento para serlo. ¡Nadie tiene más talento que ella! A lo que me refiero es que yo no quiero dedicarme a ponerla sentada en boca de todo el mundo. Que lo haga alguien más. Yo sólo quiero hacer música, y que salga como tenga que salir, demostrándome a mí y a mis amigos que lo que estamos empezando, es tan intenso como lo que siento por ella.

Yo ya sé qué fue lo que pasó, lo que me tiene así. Lo que pasó fue que ella empezó.

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