En la sección de medicamentos de un supermercado. Marciana, con el pelo sucio, cargando sus compras (porque nunca sabe dónde dejar el carrito del mercado ni la canasta cuando las va a pagar (Coca-Cola, papel higiénico y quitaesmalte tamaño industrial)). Monigote, saludable, bronceado, oliendo a la colonia que ella le regaló, con un carrito lleno de frutas y verduras frescas, un paquete de pañales rosados, pan integral, galletas de animalitos, crema de leche, medias para dormir de mujer, un paquete familiar de algodones de colores, comida para perro, una bolsita de popurrí, un tarro de 5 litros de helado de vainilla, servilletas triple hoja con caballitos sonrientes grabados y una botella de vino tinto.
Sus manos se encuentran tomando la botella de jarabe para la tos que está en rebaja.
–M: «¡Hola Marciana! ¡tiempo sin verte! ¿cómo has estado?»
(Tose)
–M: «¡Ay! Hola Monigote. Bien, gracias. Todo está bien.»
(Comienza a «leer» la etiqueta de uno de los jarabes)
–M: «Yo también estoy muy bien.»
(Tose)
–M: «Qué bueno.»
(Finge estar decidiendo entre una marca y otra)
–M: «Sí, la verdad es que llevo una vida muy tranquila.»
(Tose)
–M: «No me digas.»
(Toma dos botellas de la marca elegida y mira cuál está más llena)
–M: «Sí, desde que dejé de…»
–M: «¡QUE NO ME DIGAS! …por favor.»
(Tose y sonríe)
–M: «…»
–M: «Que sigas estando muy bien Monigote, ¡hasta el próximo encuentro indeseado!»
