Uno es muy raro. Uno exagera.

Uno es muy raro. Cuando uno le dice a las personas que son fundamentales, uno exagera. Fundamentales los pies o el agua. El sol. Llegar a tiempo. Tender la cama. Fundamental que no se quiebre la empresa para la que trabajas. Fundamental llevar el cargador en la cartera y que la tarjeta del bus esté cargada. Fundamental llevar paraguas en Bogotá.

Uno es muy raro. Cuando uno le dice a las personas que son importantes, uno exagera. Importante poner las tildes, saludar y despedirse. Importante pagar las deudas. Importante mostrarle a las personas que admira lo que uno hace, lo haga bien o lo haga mal. Importante estar al día en House Of Cards.

Uno es muy raro. Cuando uno le dice a las personas que las quiere, uno exagera. Uno quiere viajar y conocer el mundo. Uno quiere que le pasen la sal. Uno quiere que alguien le diga que lo ama. Uno quiere meterse en las cobijas con esa persona.

Uno es muy raro. Cuando uno le dice a las personas que las odia, uno exagera. Uno odia el frizz en el pelo o que alguien tenga la misma chaqueta que uno. Uno odia a las personas que pronuncian la s como si fuera una f. Uno odia que lo interrumpan mientras uno está hablando. Uno odia tener ganas de comerse una pera jugosa y solo encontrar peras duras en la tienda. Uno odia decirle a las personas que son fundamentales y que son importantes cuando ellas no dicen «tú también».  Uno odia decirle a las personas que las quiere cuando ellas se tardan tanto en responder  «yo también».

Nota: Siempre me ha parecido más bonito responder «te quiero» y no «yo también». Decir «yo también» es muy fácil.

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