La Torta

Está ahí, en el mesón de la cocina. Aún está brillante y tibia.

¿Por qué no la pruebas? Te pones las pantuflas, caminas hasta allá, le retiras la tapa de plástico y con una cucharita tomas un poco del chocolate que se está escurriendo. La lavas, vuelves a la cama y listo.

¿Sigues ahí? Pero si a esta hora deben estar dormidos. Y si están despiertos confían en ti y están mirando para otro lado.

¿Qué esperas? Si se quejan, mañana compras otra.

¿Te indigestaste? Debiste haber seguido tu intuición. Todo el mundo sabe que comerse una torta de chocolate entera a las 3:00 am es una estupidez.

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