Qué neblina. Fuimos a Stanley Park por la vista y Stanley Park nos hizo pistola. Menos mal ya había ido en verano. En camiseta. Y ya tengo que devolverme a Bogotá.

Acá aprendí a no preocuparme por algunas cosas y a preocuparme demasiado por otras. El no worries canadiense es una realidad contante y sonante. Ya no me importa que me importe tanto todo. That’s what used to make me special. I like your shoes! Y ahora me importa más estrellarme con alguien en la calle. Ese sorry es pegajosísimo. Sobretodo cuando uno ya tiende [en español] a pedir perdón por los errores de los demás. Algunas cosas son más fáciles de traducir que otras. La falta de sol me ha amargado el tono. Y me ha secado el pelo. Pero acá hay bastantes hair treatments de dónde escoger. Y ya tengo que devolverme a Bogotá.


A veces uno afirma cosas para que lo contradigan y no logré explicarlo en inglés. Pequeñas grandes derrotas. Pero bueno, aprendí cómo hacer spaguetti squash. Cuando una puerta se cierra, otra se abre.
Nunca supe si hay que tocar o empujar ligeramente las puertas de los buses para que se abran. En una ciudad en la que todo funciona como un reloj uno siente la presión de ser ágil, de estar despierto. De decir la menor cantidad de sorries posible. Tener la Compass Card en la mano, lista para pasar por el escáner sin parar de caminar. Ritmo. Decir que uno paga with Visa, please antes de que le pregunten. Acá valoran mucho esos esfuerzos. Y ya tengo que devolverme a Bogotá.

Fortalecí el músculo de conocer personas e incluso el de hacer amigos (que era el equivalente a sacar cintura). También reafirmé lo feliz que soy sola solita sola. Cualquiera de los dos papeles fueron bien recibidos. Nadie me pidió constancia, dedicación, disciplina ni coherencia. Y aún así entregué un poquito de todo eso, porque me gusta. Con este clima todos se perdonan todo. Y ya tengo que devolverme a Bogotá.

Matcha, Kombucha, Gluten, Parabenos, Superfoods, Mental Health, Equinox, Steve Nash, Richmond Oval, Lululemon, MEC, Canada Goose, Snowshoeing, Hiking, por supuesto Skiing y Snowboarding. Acá se piensa mucho en las consecuencias y en el cuerpo. Se intenta controlar el futuro, se sueña con el verano. Se agradece el verano porque se acaba. Se alaba cada aguacate mantequilludo. También se queja mucho. Y ya tengo que devolverme a Bogotá.

Estudié maquillaje profesional y eso me hizo profundamente feliz. Ese fue a grandes rasgos mi viaje a Vancouver. More less.
