Pollito descuartizado

En mi mundo, la vulnerabilidad es la madre de la creatividad y las pesadillas son las abuelas. En mi mundo, el bisnieto de las pesadillas es el permiso de molestarte a ti y a los tuyos.

Hace poco estaba aburrida después de una reunión con un cliente y decidí comprar un libro para colorear, como los que están de moda. Para quienes no están al día, resulta que ahora a los adultos se nos permite colorear, ya que se descubrió que colorear desestresa. Mi teoría: un vendedor despistado que estaba trapeando en la sección de niños, dejó caer un libro de colorear y lo ubicó por equivocación en la sección de esoterismo. Ah. Y un hipster entrepreneur presenció la escena.

También compré la primera caja de colores pagada por mi, fue muy emocionante. Mi criterio de selección fue escoger la marca que mi mamá nunca quiso comprarme, que además incluía un color metalizado y un tajalapiz gratis. Mi niña interior me ovacionó. Seré una gran mamá.

En fin, comprados los colores, estaba lista para olvidar las filas de banco, las arrugas y el desamor. Abrí mi libro y empecé a colorear.

Mi primera impresión fue satisfacción absoluta. Incluso puse una lista de música clásica, porque siempre es posible ser más sobreactuado. Sentí la libertad de la época escolar, coloreando las áreas grandes con fluidez, combinando dos colores, haciendo las sombras, texturas y puntos de luz. Era hora de dejar mi trabajo pues una gran artista había nacido esa tarde.

Horas después, ya con la mano adolorida y brillante de tanto difuminar y habiendo apagado la música para que no se me acabaran los datos del celular, era hora de enfrentarme a las áreas más pequeñas del dibujo. Para asegurar precisión, tomé la precaución de tajar bien el color rojo y aguantar la respiración. De repente, habiendo rellenado el 90% del minúsculo rectángulo, recordé que el colegio no es la mejor etapa de la vida, lo cual fue tan grave como hacerle cosquillas a un motociclista en plena autopista, pues provocó que cometiera el error crasso de estrellarme contra una línea y atravesar por la mitad un círculo amarillo. Mi dibujo ahora tenía un pollito descuartizado en todo el centro.

Exploté. A quién estaba engañando. Los libros para colorear para adultos son una farsa.

Quise escribir esta pequeña carta de odio porque me siento vulnerable por la pesadilla que tuve anoche y no es justo que mientras yo atravieso por un episodio de ansiedad, ustedes estén caminando por la vida con sus ilusiones intactas.

Fin.

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